Geminis

En religión y política suelen dejarse influir por la corriente (si no tuvieron una verdadera formación en la infancia), y por su inconstancia, terminan intentando adscribir a diferentes caminos, aunque sean totalmente opuestos (“transfuguismos”): El clásico “cambio de chaqueta”, es decir, el traspaso de una partido a otro. Sus aptitudes para la vida político-social forman parte de un agradable entendimiento que les permite lucir sus cualidades intelectuales expresivas. Si bien por momentos deciden apoyar todo lo que represente energía y disciplina y “cortar por lo sano”, por ejemplo, a veces serán convencidos de la supremacía de ideologías modernas, reformistas y librepensadoras. Su comportamiento político es una manifestación vivida con espontaneidad y sin reservas. Deberán sublimar cierta tendencia al “providencialismo” que les hace creer que, a último momento, aparecerá la solución, por arte de magia. Con la destreza de eximios malabaristas manipulan las situaciones de su existencia. Esto les confirma un carácter espasmódico, vulnerable como la sensitiva o mimosa púdica que reacción y se esconde cuando la cubre una sombra.

Internalizar los problemas y la vida entera. Buscan emociones nuevas porque les cuesta unificar en un haz de luz los distintos “yoes”: Actúan como un subibaja emocional. Narcisistas infantiles, siempre están mirando a su alrededor para asegurarse de que los reflectores están sobre su persona.

Y se quedan anclados en sus vivencias de la niñez. Arlequines, deportistas de la vida. Espontáneos hasta lo inconveniente. Experimentan una real atracción por el movimiento y la practica de los deportes, empleando el sincronizado juego de las manos y los brazos. Polifacéticos, en permanente transición. Amoldables, se adaptan al Otro por un procedimiento de “mimesis”. Híper-emotivos, tan impresionables como contradictorios. Tan apasionados como indiferentes.