Libra
En religión y en política caen en episodios nihilistas o de crisis de fe. Pese a que les apasionan las manifestaciones populares de ambas corrientes del pensamiento organizado, de pronto su tendencia a la duda (inseguridad) les impide sostener un credo religioso o político sin titubeos. Atraídos por la liturgia, sin embargo, se confunden frente a la idea de un “Supremo Hacedor”. Esto no les impide sentirse atraídos por la vida política. Sutilmente “inducen” en el prójimo el propio modo de pensar. A veces logran convencer y derrotar a sus adversarios mediante su captación de votos y poder masivo de convocatoria. Carismáticos y seductores, inclinan el fiel de su balanza hacia el lado de la permisividad. No quiere decir en este signo que no haya represores. En ocasiones (la historia lo demuestra) el éxito puede arrastrarlos a proceder con demagogia y espectacularidad, apelando a la sensiblería de las masas, al criticado populismo, caballito de batalla de los conductores dictatoriales.
Son intérpretes de su propio rol y a veces, su propio obstáculo. Con habilidad logran sus objetivos. Saben despertar fervor y adhesión. La necesidad de obtener consenso cimienta su perfil mesiánico: “El del justiciero”. El vengador que restituye los derechos de los poseídos. Oportunistas, se acomodan rápido a la tendencia social y política de la época actual. Para los nativos la política es una cuestión de estética. Tan es así que la estética, con la Divina Proporción, domina sus vidas. Llegan a la verdad no a través del “despojamiento” como Virgo, si no por el envoltorio y la forma. Esteticistas refinados; estilo y estética. No son heroicos pero lo saben disimular porque actúan con acierto. Viven en pugna, lo cual los hace tornadizos. Corteses, armonizan con los demás. Se desesperan por ser los “jueces ecuánimes”; por eso tratan de no desbordar.


