Piscis

Parecieran no tener una desarrollada agudeza política salvo que, de adolescentes, se hubieran formado en un ambiente de políticos. Al no haberla adquirido por educación, mal pueden improvisarla. En toda circunstancia evidencian que no les es fácil entender a fondo la madeja política ni participar de la misma en forma efectiva. Creen que lo más adecuado consiste en defender a ultranza el espíritu planificador. Ponen por delante la necesidad de utilizar cierta indulgencia para mejorar la convivencia social. Carecen de agresividad emprendedora y avidez de poder. Les sobra vocación de servicio y sentido insobornable del deber. No siempre religiosos, si demuestran un sentimiento místico elevado. En lo personal, rara vez afrontan los problemas de inmediato. Se dejan llevar por la corriente emocional del momento y solo forzados por las emergencias actúan más duramente. No se interesan en confrontaciones ni en competencias decisivas. Pero se muestran gentiles y misericordiosos, sin esfuerzo. Les cuesta imponerse. Siempre dispuestos a compartirlo todo. En política pueden ser éticos, pero demasiado intrincados por su inclinación a apoyar en abstracciones la mayoría de sus planes y propósitos. Conmovibles y solidarios, atraídos por la función que cumplen las organizaciones comunitarias. Hay dos puntos opínales: Los Piscianos ni son tan pacifistas ni tan irresolutos como se cuestan. Tal vez no puedan ser frontales porque el mundo de las conjeturas es su elemento de origen. No tienen un punto de apoyo concreto sino un infinito donde las emociones son las delineadoras de su horizonte fugitivo. Piscis traspone su naturaleza conservadora para responder con su fuerza interior a las demandas de su tiempo. El subjetivismo cósmico que le anima es el responsable de su exquisita maleabilidad.