Virgo

Muchos anteponen el espíritu analítico a las manifestaciones dogmáticas. Raras veces son “tocados” por la unción religiosa y el sentimiento místico. Adeptos al “ver para creer” (para ellos la duda es un vehiculo del progreso); solo se rinden ante lo tangible. De espíritu ecléctico, observadores natos; no interfieren ni proponen. Tal vez allí radique el error (hay un algo de autoprescindencia). En esa postura mal pueden asumir liderazgos políticos. Pocas veces se ponen a la cabeza de sus conciudadanos. Analizan cada propuesta sin pasionismos. Apoyan las mociones inteligentes; cuando critican otra posición, desmenuzan sus flancos débiles y oralmente pueden pulverizar a un adversario.

Su talón de “Aquiles es su sistema neurovegetativo, al que Mercurio desequilibra cuando las cargas emocionales del estrés rompen las alforjas y el hombro que da apoyo. Han sido calificados de miedosos en razón de la aprensión que los domina. No obstante, el anecdotario lo desmiente. Son capaces de jugarse “el todo por el todo” frente a un hecho consumado.

Tal vez deban dejar atrás el pulimiento de una idea para intentar ponerla en marcha. Previsores, corren riesgos científicamente calculados (quizás esta sea su característica mas distintiva antes del “escepticismo”). Constituyen un caso atípico: Pese al freno del descrecimiento, pasan de la decepción a la esperanza, y hacen alarde de cierta osadía verbal, como la Diosa Minerva, en medio del autocontrol propio de su mecanismo mental. El que no los deja expandir sus emociones; esto hace que sus acciones parezcan calculadas, actitud que esconde profundos temores derivados de su fragilidad. Realistas y mesurados. Despojados de frivolidades. Tienen un desarrollado sentido de la trascendencia. No les gusta que se los descubra vulnerables.